“I Still Love You”

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“I Still Love You”

Mensaje  queenera_cecilia el Jue Jul 14, 2011 7:10 pm

“I Still Love You”

Autora: Cecilia Cumpián

Bueno, este fic lo hice hace muchio, pero me re olvidé de publicarlo. Solo léanlo y me dicen si les gutó.
veo que hay 0 movimiento en el foro, quiero tratar de revivirlo...
Les dejo una imagen para ilustrar esta sección.

- Dormite ya, mi amor... mañana tienes que ir a la escuela...

- pero no tengo sueño... necesito que me cuentes una historia, por favor...

- ok... está bien... de que quieres que se trate?

- quiero saber sobre lo que hay en la casa de enfrente...

- te refieres a Garden Lodge?

- si... es un lugar muy extraño y sombrío...

- extraño, si; sombrío, no...- dice Mary sentándose- verás, esa casa tiene una historia muy alegre pero también con cierta tristeza. A ver... por donde empiezo...?

- quien vivia ahí?

- buena pregunta... en esa casa vivía un hombre. Uno lo veía y parecía ser un general, con su postura, pero muy dentro de el se escondía el alma de un bebé. Su nombre era Freddie Mercury. El señor Mercury era compositor, cantante y pianista. Tenía una banda, llamada Queen. Freddie tenía un “compañero” que vivía con él... llamado Jim Hutton.

- era algo de él?

- era su pareja. Parecían sacados de un cuento de hadas. Freddie mimaba a Jim y Jim, con lo poco que tenía, trataba de darle tanto como lo que Fred le daba cada día. Volviendo al tema de su carrera musical... Mercury era un excelente pianista, genial cantante y, sobre todo, una gran persona. No se le olvidaba el cumpleaños de nadie. Para la navidad, regalaba cosas costosas a todo el personal que lo atendía en Garden Lodge. Pero había una persona que siempre recibía algo extra. Esa persona era su ex novia y mejor amiga. Una chica rubia, joven y que seguía amando a Fred, pero no se atrevía porque el había encontrado a su amor y no se podía dar el gusto de no ver a Freddie feliz y con ganas de vivir, al revelar el secreto que había llevado como una sombra por muchos años. Su homosexualidad.

- pobrecito...

- si... pero en cuanto lo dijo a su entorno, se volvió una persona completamente diferente a la que era. Estaba mas alegre, y como te dije, con ganas de salir a la luz, triunfar, con ganas de vivir. Sus tres amigos de banda, Brian, John y Roger eran la otra razón por la que Freddie vivía. Sin su música no era nada. Y aunque parecía que los despreciaba o que les tenía cierta desconfianza, en el fondo, los admiraba... los protegía, los amaba, como si fueran sus hermanos. Junto a ellos pasó 20 años. Hubo unos baches en el grupo, como siempre, pero después todo se arreglaba porque no podían estar separados. Fueron de gira por todo el mundo, compartieron momentos únicos y...- el rostro de Mary cambió. De repente, estaba muy triste.

- y qué, abuela...?

- algo azotó la calma y felicidad que estaban viviendo todos. Freddie enfermó terriblemente. Tenía SIDA.

- oh... SIDA... que destino...

- todos en Garden Lodge y en su familia estaban destrozados. Por mas que hicieran lo imposible. De todas formas, iba a morir.

- qué lástima...

- fue una noticia amarga para todos. Y ni hablar de sus compañeros de banda. Los tres estaban muy tristes. Pero al que mas se le notaba era a Brian. Imagínate, tu compañero y mejor amigo desde hacía 20 años, tenía una sentencia de muerte segura e inevitable. Le afectó mucho y, según me contaba Freddie, cuando estaban en el estudio y el estaba en otro lado, oía sollozar al guitarrista en las esquinas. A Freddie le daba mucha pena. Algo que odiaba muchísimo, era ver a las personas tristes por su culpa. Y… cuando se enteró por Anita, en ese entonces la nueva pareja de Bri, que se había querido suicidar… eso dejó a Freddie devastado. Llamaba todos los días a casa de Brian para ver como estaba, hablaba con Anita, con Chrissy la ex pareja pero madre de los hijos de Bri… también le partía el alma ir a su casa después de cada internación. Brian sufria de “picos” nerviosos y tenia que ser hospitalizado… pero como ya te dije, odiaba verlo mal.

Entonces, una mañana los reunió a todos en su casa y les dijo: “Queridos, se que esta es una noticia dura para todos, pero quiero que me escuchen atentamente, no voy a dejar que esto les interrumpa sus vidas ni la mía. No se va a hablar más del tema. Voy a seguir haciendo lo de antes. Cuando ya no pueda más, ese será el fin. Pero mientras tanto, sigan un ritmo cotidiano y el tiempo hablará solo. Gracias por todo lo que me han dado estos años. No sé cuando muera. Podría pasar mañana. No lo sé. Solo no mencionen el tema.”. A todos se les hizo un nudo en la garganta. Esa era una especie de despedida. Así que durante los años que siguieron, Freddie grabó lo más que pudo. Aunque sin fuerzas, él seguía derrochando energía y trabajando, porque era su vida. Día a día, se veía que, esa llama tan característica de Fred, se iba apagando, cada vez mas, lenta y agonizante. Para principios del año 1991 estaba muy enfermo y se recluyo en su casa, convirtiéndola en una especie de hospital. Pero la perseverancia, como su significado lo dice “Constancia en la virtud y en mantener la gracia hasta la muerte”, era lo que mantenía Fred con ganas de seguir adelante. Ese mismo año salió el disco “Innuendo”. Habían dos canciones “The show must go on” y “These are the days of our lives” que fueron realmente difíciles de grabar para Freddie. En el caso de la primera, podía cantar solo dos versos, porque inmediatamente rompía en llanto. Sabía que era la última vez en la que cantaría en un disco. La frase “Dentro se me parte el corazón. Puede que se me agriete el maquillaje. Pero seguiré sonriendo” era el detonador de las lagrimas de Freddie. No le gustaba que los demás lo vieran triste o que le tuvieran lástima. Por eso siempre cambiaba totalmente la situación con un chiste o, simplemente respiraba hondo y seguía. Y con la otra canción costó mucho grabar el video clip. Verás... en ese tiempo, apenas podía mantenerse en pie y estaba muy débil, pero, como siempre, el decía “no es nada” y evitaba todo tipo de interrupciones. Ese día de la grabación, se encontraba en la mitad de la canción, cuando de repente sintió un terrible dolor en su pecho. Paró bruscamente de cantar, acompañado de un grito ensordecedor. Brian, que se encontraba en una silla, fue el primero que corrió, atropellando a todo lo que estaba en su camino, para auxiliar a Freddie. Éste, se apoyó en el hombro de Bri y le dijo “Sabes que este es mi último video. Por favor, déjame seguir”. Y no pudo hacer otra cosa. Todos sabían que era cierto lo que decía y continuaron, como si no hubiera pasado nada.

Las semanas pasaban y se deterioraba mas.

Para el cumpleaños de su hermana, la llamó y pidió que fuera a Garden Lodge. Cuando Kashmira llegó, Fred le regaló la última interpretación en el piano de “Love of my life”. Parecía, mas bien, un ejercicio de digitación, porque estaba muy débil, pero tenía tanto amor en cada nota, tanto sentimiento. Su hermana no paraba de llorar. Cuando finalizó, Freddie y Kashmira se abrazaron y lloraron juntos.

Los últimos tiempos antes de morir, Fred tenía momentos de lucidez y momentos de delirio. Podía estar hablando normalmente y de repente perder el hilo de la conversación.

Una vez, Mary llegó a visitarlo después de varios días. Estaba durmiendo. Jim aprovechó para ir a tomar un café. Se sentó al lado de la cama y le tomó la mano, mientras se la acariciaba se despertó.

- ¿Sabes? Tu fuiste mi primer amor.

- Si, lo sé.

- Vaya paradoja, yo fui tu primer amor también y ahora tu me acompañas en mis últimos momentos.

- No digas tonteras, Fred…

Sonrió. Cerró los ojos un rato, cuando los volvió a abrir le dijo:

- He visto cosas que ustedes no creerán. Naves de ataque ardiendo sobre el hombro de Orión…

Está delirando otra vez, pensó. “Seguro que se está acordando de alguna frase de alguna película que Brian le prestó”. Volvió a sonreír, le apretó la mano. Cerró los ojos y se quedó dormido.

Nunca más los volvió a abrir.

El 24 de noviembre de 1991, todos los que estábamos cerca, de repente sentimos un fuerte dolor en el corazón. Sabíamos que se había ido.

En pocas horas, Garden Lodge se vistió de negro. Las lágrimas de todos se hicieron una. Añorando al alma de la casa. La que todas las mañanas saludaba hasta la mas minima plantita. La que jugaba con sus gatos. La que era capaz de pedirte perdón después de un enojo inoportuno. La que alegró la vida de millones de personas. La que desde lo mas profundo, luchó por lo que quería. Ese alma ya no estaba.

Todos estaban devastados. Las plantas se secaron, la casa estaba vacía.

Hay una cosa que admire de Freddie- dijo Mary secándose una lágrima- A pesar de todo, nunca perdió el entusiasmo ni la alegría. Nunca se entregó.

- Ninguna enfermedad te enseña a morir. Te enseña a vivir. A amar la vida con toda la fuerza que tengas. A mi el SIDA no me quita, me da ganas de vivir.

Al mes de la muerte de Fred, Jim fue a ver a Mary.

- Antes de caer en coma, Freddie me pidió que te diera esto.

Y le dio un video casete. Era Blade Runner. La película que Brian le había prestado.

- He visto cosas que ustedes no creerían. Naves de ataque ardiendo sobre el hombro de Orion.

Rayos “C” brillando en la oscuridad cerca de Tannhauser.

Todos esos momentos se perderán en el tiempo, como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir.

- No sé por qué me salvó la vida. Quizás en lo últimos momentos amó la vida más que nunca. No solo la suya, la de cualquiera… la mía. Buscaba las mismas respuestas que buscamos todos. ¿De donde vengo? ¿A dónde voy? ¿Cuánto tiempo tengo? Y solo pude verlo morir.

Algunos aseguran que, entre los pasillos se escuchan los acordes de “BOhemian Rhapsody”. Y otros juran haber escuchado a alguien tocar el piano.

Mary había hablado por más de media hora. Mirando por la ventana. Y su nieta ya estaba durmiendo. Suspiró y las lágrimas brotaron de sus ojos. Poco después se durmió.

Ya avanzada la noche, sintió una brisa que la recorrió de pies a cabeza. Después una presión en sus labios y nuevamente la nada…

A la mañana siguiente revisó el calendario y se percató que era 24 de noviembre. Recordó todo lo que le había contado a su nieta la noche anterior.

Durante el día solo puso pensar en Fred. Esa misma tarde, cruzó la calle y se paró frente a Garden Lodge. Como ella tenia las llaves, entró.

Todo estaba intacto como la última vez. Recorrió las habitaciones, el jardín, la sala de estar y vio al viejo piano… ese piano que había viajado por todo el mundo y que había sido la mitad del alma de Fred, estaba solo, con tierra, arruinado y triste. Su dueño ya no estaba. Se acercó y lo acarició. De repente su mano se topó con un portarretratos. La foto era de ella y de Fred. No pudo evitar mirarla, tocarla, llenarse los dedos de polvo, y llorar.

Pocos minutos, hacía mucho frio y se preparó para irse.

A punto de cerrar la puerta escuchó un breve sonido… que venía de adentro de la casa. Mary, no se atrevió a entrar, pero se quedó en la puerta. Atentamente trató de adivinar qué era…

Love of my life…

Muy, pero muy tenue, vagando por los pasillos de Garden Lodge.No pudo evitar llorar nuevamente y se alejó a pasó rápido de la casa.

A la noche, recordaba ese claro pero confuso momento…

Apoyó la cabeza sobre la almohada y sintió un ruidito bajo está.

La levantó y, con mucha delicadeza lo desdobló…

Y leyó…

“I Still Love you…”

Te sigo amando…

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Mensaje  Fati Mercury el Dom Ago 07, 2011 1:09 am

Llorè T-T muy conmovedor, hermoso. Tus historias son fantasticas :3
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