El Asesino A Sueldo 3

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El Asesino A Sueldo 3

Mensaje  Fati Mercury el Miér Nov 06, 2013 12:47 am

Traición, sucia traición...


Pasaban los días y la agencia se quedaba cada vez con menos agentes. Nuestro jefe no sabía qué hacer, al final solo quedamos Henry, yo y otros dos compañeros; pero aun así nada pudo evitar que en poco tiempo la agencia desapareciera.


Una noche, me encontraba en mi casa sentada en el diván junto a mi gato; fue cuando después escuché unos pasos, como si alguien estuviera subiendo las escaleras. Mi gato inmediatamente se levantó y salió de la habitación, segundos después vi entrar a Freddie, con el felino en brazos.


-Tal  parece que le agrado tanto a tu mascota que hasta me da la bienvenida…-decía él, mientras acariciaba al gato.- tal parece que ahora estas libre de trabajo, ya que la agencia dio a su fin…


-Bien lo sabes, cínico. Todo es tu culpa.


-Bueno, es verdad. Mi servicio a la mafia ha terminado. Ahora puedo actuar por mi mismo… pero necesitare que estés a mi lado -aclaró Freddie, colocando a mi mascota en mi regazo- Te encantará dedicarte a esto.


-Eres un tonto ¡¿deseas que me dedique a lo que más odio…a lo que he luchado por acabar durante todos mis años como agente de policía?! No creas que me convertiré en alguien como tú.


-Mírate, no tienes nada que hacer ¿Qué se supone que harás? Vamos cariño, ven conmigo. Viviremos como reyes, tendremos no solo dinero, todo lo que puedas imaginar; no lo desperdicies, es una gran oportunidad.


-Nada de eso es ganado de la forma correcta. Nunca me atrevería a matar a alguien por dinero… para ti es fácil decirlo porque a eso te has dedicado, de eso vives.


Freddie trató de convencerme, pero yo me negué por tan tentadora que pudiera resultar esa oferta de vida fácil. Al final terminé con su paciencia, Él estaba dispuesto a llevarme consigo así que me tomo en brazos y me llevó por la fuerza hasta el vehículo.


-¡¿Qué crees que haces?! ¡Bájame!


-Ya me cansaste, si no puedo convencerte de la forma buena, será por la mala. Así que deja de poner resistencia, es inútil. He dicho que vas a venir conmigo…


 Un “mustang” color rojo que muy probablemente era robado, aguardaba en la entrada.  De manera extraña pude ver como mi gato entró al auto, y se colocó en mi regazo, como si estuviera dispuesto a acompañarnos en esta nueva vida de delincuentes.


-Así que… ¿Ya no trabajas para nadie?


-En este momento soy libre de hacer lo que me plazca. Además no creo que me consideren Brian y Roger como un amigo después de lo que hice. Mira esto…-dijo entregándome un maletín.


Al abrirlo, descubrí un montón de joyas y billetes de la más alta denominación, su contenido era tal que no pude calcular con certeza el valor total con solo la mirada.


-¡¿Cómo conseguiste todo esto?! ¡¿Es tuyo?!- exclamé incrédula.


-Lo acabo de hacer mío. Era todo el dinero que cargaba John Deacon; lo maté hace unas horas.


-Debes estar bromeando… ¡¿Mataste a uno de los suyos?! ¡¿Cómo puedes estar como si nada?!


- No les tengo miedo a esos idiotas, porque eso son. Me contrataron para matar a todos los agentes, cuando bien pudieron hacerlo ellos mismos; yo soy mejor que ellos, no tendrán oportunidad conmigo-terminó Freddie esbozando una sonrisa- ahora iremos por Taylor…


-¡¿Acaso estás loco?!


-Sí, mi amor. Sí que lo estoy.-me dijo entregándome una pistola “Colt 45 automático”.


Al cabo de unos minutos, llegamos a una mansión. No podía creer lo que estaba a punto de hacer. A primera vista no encontraba una manera por la cual entrar a la residencia, pero para él, eso no era ningún problema, con toda la facilidad del mundo consiguió abrir todos los cerrojos de las puertas.


Subimos sigilosamente las escaleras y llegamos al dormitorio donde se encontraba Roger, Freddie encendió las luces y le dijo en voz alta:


-¡Ahora Taylor, solo queremos que nos enseñes donde tienes la caja!


-Me has ahorrado la molestia de buscarte. Pero… ¿Qué caja?-le contestó- ¡¿Qué más quieres, malagradecido?!


-Toda tu fortuna, así que dime donde está-le decía apuntándole con una 9 milímetros.


-Estás perdiendo tu tiempo…


Fue cuando Freddie le golpeó el rostro con el arma gritándole:


-¡Dinos donde la tienes o te pondré un par de balas en el cráneo!


-Freddie, cálmate un poco -le dije.


Pero no me escuchaba, estaba muy ocupado llevando a Taylor de un lado a otro y se entretenía al contar el dinero que llevaba Roger en su billetero. Había unos doscientos dólares, arrojó el billetero sobre la cama y dijo:


-Esto no significa nada, tienes mucho más que esto. Así que déjate de rodeos ¡¿Crees que puedes verme la cara?!


Creí que Freddie lo iba a golpear. Pero no fue así. De pronto observé un cambio en la expresión de Roger al verme.


-Pero ¿Quién está aquí? No es nada más ni nada menos que uno de mis principales enemigos. Tú fuiste quien nos tendió esa emboscada a mí y Deacon hace 2 años. Que por poco y me cuesta la vida, no podría olvidar tu rostro. Pensé que la habías matado desde hace mucho ¡traicionero!-terminó dirigiéndose a Freddie.


-¡A callar! Cuando queramos que hables te lo diremos. ¡¿Dónde está esa caja?!


-¡Nunca te lo voy a decir, no me vas a hacer hablar!-exclamó el rubio.


-¿Sabes lo que quieres, verdad?-soltó Freddie, disparándole en la pierna derecha.



Roger se quejó terriblemente, mientras él se acercó lentamente mirándole a los ojos, sin siquiera parpadear; una vez más habían llegado al límite de su paciencia. En ese momento comenzó una especie de “juego” donde Freddie le preguntaba los posibles lugares en los que podía estar la tan deseada caja, a la espera de una respuesta afirmativa y por cada vez que el sometido contestase de la forma que él no quería o se quedase callado, le depositaba una bala mas en otra parte del cuerpo.


Minutos después, me mandó a buscar en el estudio. Al principio no supe siquiera por donde buscar. Pero al fondo de la habitación, algo me había llamado la atención desde que puse un pie allí dentro; y era una gran retrato pintado al oleo del mismo Taylor. Tuve el presentimiento de que se encontraba algo detrás, seguidamente la quité descubriendo un gran agujero en la pared en cuyo interior ocultaba una caja de hierro; seguramente era el objeto que buscábamos, así que la tome. De alguna forma Freddie con solamente ver a Taylor a los ojos logró saberlo, que hombre más inteligente.


Salí y en el pasillo pude descubrir a Roger que se encontraba luchando contra Freddie, el arma se le había caído de las manos y el rubio le golpeaba brutalmente.



Continuará...
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